Como hago para que ocurran las cosas? Cuando la postergación suele ser la única opción

Como hago para que ocurran las cosas?  Cuando la postergación suele ser la única opción

En más de una ocasión te habrás sentido probablemente muy motivado y con suficiente energía para iniciar un proyecto, una actividad, un curso nuevo o la concreción de una idea que venía rondando por tu cabeza desde hacía un tiempo. Pero seguramente en el mismo momento que pusiste “play” al inicio de lo que tenias entre manos, te habrás sentido confundido, agobiado o desbordado en cuanto a la dirección que debían tomar las cosas que estabas iniciando. Es por esto que supongo te habrás preguntado: y ahora, para que lado arranco? O Como hago para iniciar esto?

Es muy común sentirse desorientado en el comienzo de algo, sobre todo si no nos planteamos ciertas cuestiones que a mi entender son imprescindibles para que lo que uno decida que ocurra, termine efectivamente sucediendo.
Cuales son entonces estos ítems que no podes desconocer si deseas que ocurra lo que te has propuesto y dejes de postergar?

  • En primer lugar es fundamental que te comprometas con lo que acabas de iniciar, ya sea un proyecto laboral, un curso de capacitación determinado, el aprendizaje de un nuevo deporte o destreza, etc. No hace falta solo el deseo de hacer algo sino también el compromiso y la responsabilidad que adquirimos al empezar una nueva etapa, teniendo en cuenta que esto implicara un cierto esfuerzo y sacrificio para que su resultado sea exitoso.
  • Para tener una especie de ruta que nos guie en este nuevo camino, es importante plantearnos objetivos concretos. No es lo mismo decir: “quiero estudiar portugués”, que declarar: “voy a estudiar portugués en un instituto en el cual la capacitación dura tres años y esto implica que curse dos veces por semana dos horas cada encuentro. Una vez finalizado este curso y aprobado los exámenes obtendré el certificado del nivel inicial de este idioma”.
    Tiene otra forma y otro nivel de compromiso (del cual hablábamos en el punto anterior) cuando establecemos un objetivo concreto con tiempos concretos y en un lugar especifico. Esto nos permite organizarnos y definir cuanto tiempo y esfuerzo demandara esta nueva actividad.
  • Por supuesto, así de importante como son los objetivos, lo son también los tiempos o los plazos. Poder plantearnos un “calendario” anual y mensual nos brinda la posibilidad de organizarnos y ordenarnos. Siguiendo con el ejemplo del curso de portugués, establecer tiempos concretos seria por ej: definir en cuanto tiempo somos capaces de hacer el curso, de acuerdo al tiempo que tenemos para cursar, determinar cuánto tiempo le dedicaremos a estudiar para los exámenes, preparar los trabajos prácticos, etc. Es una muy buena opción escribir en el calendario las fechas importantes (de mas esta decir que tiene que ser un calendario visible para nosotros, ya sea en nuestras agendas, en un corcho en la pared de nuestro escritorio, en nuestros mails yahoo, gmail, o donde más te guste y te sea funcional). Los tiempos y plazos nos permiten ordenarnos y plasmar en concreto lo que queremos que ocurra, en un tiempo definido, de manera de no “tirar la pelota para adelante”.
  • Un punto que aunque suene trivial no me parece menos importante que los anteriores, son las recompensas o gratificaciones que nos daremos cuando vamos avanzando en la concreción de las cosas que estamos realizando. Y claramente dentro de gratificaciones y recompensas encontraremos una amplia variedad de acuerdo al gusto de cada persona. Pero lo más interesante en este punto no es como te vas a recompensar sin que efectivamente lo hagas. Si continuamos con el ejemplo del curso de portugués, una gratificación podría llegar luego de la entrega del primer trabajo práctico que te ha demandado horas y horas de investigación y esfuerzo o al haber aprobado el primer examen realizado. En líneas generales estos premios que podemos darnos sirven de motivación para continuar en el camino y seguir avanzando en este crecimiento. No creas que solo podes recibir un premio ante determinados logros, es decir, que si no son lo “suficientemente ruidosos” esos logros, no mereces una gratificación. Aquí es importante que seas honesto contigo y analices cuanto esfuerzo te ha demandando lograr por ejemplo aprobar el primer examen de portugués; el premio que te des, debería ser acorde a ese esfuerzo realizado. Esto no se trata de vivir premiándote sino que puedas gratificarte justamente por el trabajo que has realizado y que a su vez esto te sirva de disparador para un nuevo desafío.

Como veras, destaco como prioridades el compromiso, la responsabilidad, la organización, el planteo de objetivos concretos, la estipulación de tiempos y plazos, la motivación. Considero que todos estos son elementos importantes a la hora de hacer que las cosas ocurran dejando de plantearnos excusas y tomando efectivamente las riendas de lo que queremos llevar a cabo.

Ahora te toca a ti. Contanos: Que tenes entre manos? Que deseas hacer y por diferentes motivos aun no has iniciado? Cuáles son las principales causas que te han llevado a postergar tus proyectos? Dejanos tus comentarios y no dudes en consultarnos. Estamos aquí para asistirte.

¡Hasta la próxima!

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¡Muchas gracias!

Maria Noel

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